¿Cuándo sino ahora?

Por Anna Landefeld
Traducción: Margarita Borja

Heidelberg, 9 de febrero de 2020

Latinoamérica en estado de excepción: las posiciones y demandas ya no se discuten en las instituciones sino en la calle. En forma de fuertes protestas sociales pero también desde la cultura. El arte es más político que nunca. ¿Es la resistencia entonces una obligación cultural, tal como se lo pregunta el texto introductorio de este debate? Susanne Burkhardt de la radioemisora pública Deutschlandfunk Kultur conversa con el sociólogo brasileño Jessé de Souza, la periodista y creadora teatral Claudia Eid y el director de teatro chileno Marco Layera. Eid y Layera vinieron a Heidelberg como artistas invitados del Festival, y con sus producciones "Princesas" y "Paisajes para no colorear", respectivamente, mostraron que actualmente los ocupan temas como la violencia contra la mujer en sociedades machistas.

Ricos contra pobres, las élites contra el pueblo

La introducción está a cargo de Souza cuya exposición apasionada y libre, sin necesidad de guión, ilustra los conflictos políticos y sociales latinoamericanos tomando como ejemplo la situación en Brasil. Su tesis: la responsabilidad la tienen los Estados Unidos quienes alimentan el mito de un Norte altamente desarrollado (EEUU y Europa) en contraste con un Sur subdesarrollado (o sea, Latinoamérica), donde la gente es corrupta, criminal, improductiva e impulsiva. Una narrativa de la cual se han apropiado también las élites políticas y económicas de las Tierras del Sur, quienes prefieren considerarse como aliados del Norte. A eso se le suma la enorme y manipulativa influencia de las Iglesias, así como ese “pecado original” que son la esclavitud y el desprecio a los pueblos indígenas, el cual todavía no termina de superarse.

¿Cuáles son las consecuencias de todo ello? Pues constan en las respuestas a las preguntas de Burkhardt: racismo estructural, sociedades profundamente divididas, una dinámica de ricos contra pobres, de élites contra pueblo. Un odio entre grupos y clases que ha llevado a Bolivia a un estado de incertidumbre y que en Chile se descarga en forma de intensas protestas. Los ánimos cambian constantemente entre un gran temor y una gran esperanza, dice Layera, quien vivió en carne propia, en las calles de Santiago, la violencia estatal (lo vemos sentado en el podio con la mano rota) y quien ahora mismo siente por Chile una mezcla de amor y odio.

Mirarse el ombligo es inútil

¿Qué puede entonces aportar el teatro en tiempos de crisis? Nada, al menos no el que se representa en salas oscuras y cómodas donde se brinda con champán, en esto están de acuerdo Claudia Eid y Marco Layera. Las mejores performances están sucediendo ahora mismo en las calles, afirma Layera. Los artistas deben entrar en contacto con la gente, así como sucede en “Paisajes para no colorear” que reunió sobre el escenario a nueve muchachas de distintos barrios de Santiago. El arte en Latinoamérica es siempre una forma de activismo, o sea: está social y políticamente motivado.

Lo mismo opina Eid: un arte que se mira el ombligo y es puro entretenimiento para las élites es inútil. Naturalmente es necesario salir a las calles. Pero no todo artista puede financiárselo. En Bolivia, por ejemplo, donde no existen fondos públicos para el teatro y sus creadores, la resistencia política se ha convertido en un privilegio de las élites intelectuales con seguridad financiera. La misma Eid se gana la vida como periodista pero también dirige regularmente talleres para la comunidad trans y LGBTQ para quienes prácticamente no existen opciones participativas en Bolivia.

Nace algo nuevo

¿Y ahora? ¿Salir a las calles es la única solución, el arte como medio para alcanzar un objetivo político? Eid tampoco considera que el arte debería ser siempre útil. Y muchas de las obras presentadas en estos días durante el Festival ¡Adelante! han evidenciado cómo funciona esta combinación: cuando se unen el arte y el activismo, nace algo nuevo.

¿Pero qué les depara el futuro? Varias sociedades latinoamericanas se encuentran en un proceso prerrevolucionario, afirma Eid, un proyecto colectivo, lo llama Layera. De Souza complementa esta idea: ¿cuándo, si no ahora, es el momento para que los artistas rompan de una vez por todas con una forma de pensar elitista? El sociólogo brasileño invita a ver la crisis como una oportunidad para comprender, finalmente, todo aquello que durante décadas nos hemos acostumbrado a ignorar: las consecuencias de la esclavitud, la relación con los pueblos indígenas, las cuestiones sociales. Es hora de mirar a la verdad directamente a los ojos.

 

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